Conoceme - Fotografo Alicantino

SERGIO GISBERT

FOTOGRAFIANDO LA BELLEZA DE LO COTIDIANDO CON NATURALIDAD

Hola, soy Sergio Gisbert, alicantino de nacimiento y aunque adoro esta parte del Mediterráneo, como en cualquier idilio, siempre hay momentos en los que deseas viajar lejos en busca de las ganas de volver. Mi pasión: La fotografía. Mi vocación: ofrecerte mi pasión por este mundo de las imágenes para poder plasmar con ayuda de mi cámara esos momentos que has vivido y que querrás compartir por siempre.

Mi compromiso es acompañarte, como un testigo privilegiado, en cualquiera de esos momentos especiales. El tuyo: disfrutar al máximo, dejando el resto en mis manos.

ALICANTE/ESPAÑA

¿POR QUE TIENES QUE ELEGIRME?

Porque siento la fotografía como una forma de mirar la vida. Me gusta innovar en cada trabajo, hablar con los protagonistas y que me cuenten qué quieren plasmar en sus fotos, primando la espontaneidad, la naturalidad y la profesionalidad, huyendo del retoque, pues no hay nada más bello que tu realidad.

GENUINO

EXCLUSIVO

AUTENTICO

Lo importante eres tú y las emociones de un día único. No se trata de fotografía industrial dónde todas las piezas tengan que encajar, la autenticidad es la clave.

Trabajo solo, a menos que tu boda requiera de un segundo fotógrafo. Me gusta poner mi sello personal en lo que hago y para ello tengo que estar presente.

El hecho de trabajar en exclusiva para tu boda me permite poder presentarte el trabajo en menos de un mes. Sé lo importante que es para ti poder disfrutar de tus fotografías lo antes posible.

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ALGO MÁS

SOBRE MÍ

SOY LA TERCERA GENERACIÓN DE HOMBRES APASIONADOS POR LA FOTOGRAFÍA

Me pase mi niñez colándome en el cuarto de revelado fotográfico de mi abuelo. Otro apasionado de la fotografía, a la cuál le dedicaba todo su tiempo libre. Esta afición paso a mi padre y de mi padre a mí. Soy la tercera generación que disfruta con este arte.

LA CABEZA Y EL CORAZÓN

Estudié informática, guiado por el deseo de un futuro laboral con salidas profesionales. Mientras, combinaba mis estudios con la Fotografía. El corazón le ganó el pulso a la cabeza y pese a formarme como Informático, decidí dedicarme a lo que realmente me apasiona, la Fotografía.

UN SECRETO

Durante dos años fui socio en un reputado estudio fotográfico dónde me dedicaba a retocar fotos de boda para borrar imperfecciones. Aquí descubrí que debía hacer las cosas de otra manera, no hay imperfecciones en las personas, hay matices, experiencias, marcas de vida, y fue cuando decidí crear mi propio estilo.

SERGIO GISBERT

CRECEMOS

PEDRO MUÑOZ

DIRECCIÓN / FOTOGRAFÍA

FOTOGRAFÍA / VIDEO

EL EQUIPO

El concepto, la filosofía y metodología de trabajo surge de la idea inicial surgió hace ya algunos años y pensé que recorrería este camino solo, pero las exigencias del mercado y la madurez del proyecto hizo que me planteara nuevos objetivos y nuevas metas. Todo sigue igual, pero ahora acompañado del mejor escudero.

Pedro es polivalencia, tiene la misma filosofía que requiere la marca, por ello, ha encajado a la perfección en el proyecto. Además con sus conocimientos de fotografía y vídeo amplía las posibilidades de SERGIO GISBERT FOTOGRAFÍA para trabajar en equipo y poder realizar 2 reportajes de fotografía o un reportaje de fotografía y vídeo.

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OBRA PERSONAL

Me gusta calificarme cómo un capturador de sueños e historias a través de las imágenes. Por tanto me apasiona poder narrar aquello que acontece delante del objetivo de mi cámara

Cada día encierra grandes historias, y no sólo en los días de celebración. Hagamos de cualquier día una fiesta, cada momento cotidiano puede convertirse en un momento irrepetible. La fotografía Lifestyle me permite componer los fotogramas de la película de vida.

EL ESPACIO, COMO EN CASA

Me encanta pensar que los clientes vienen a un espacio donde sentirse en su propia casa, como si estuviesen en el salón de su casa. Tratando de darle continuidad a una fotografía natural y cercana, un estilo que realizo de manera habitual en mi fotografía de boda, en un espacio sin paredes y totalmente diáfano donde además se pueda respirar fotografía.

Llega un día en el que ves claro tu camino, ¡voy a ser fotógrafo de bodas!, así sin más, porque es lo que más me llena y es lo que quiero hacer. Y trabajas duro para conseguirlo con formación, talleres, trabajas para otros fotógrafos hasta ir descubriendo tu estilo, lo que te caracteriza y hace sentir genial con la fotografía que haces.


Hasta aquí todo bien, pero mis inquietudes van más allá y en mis ganas de descubrir cosas nuevas, ya que soy bastante curioso, me llevan a encontrar en mi camino a grandes referentes de la fotografía editorial y retrato como Annie Leibovitz, Richard Avedon o Helmut Newton y me gusta tanto este estilo como fotografiar esos momentos de felicidad y nerviosismo que se pueden vivir en las bodas.


Así que la curiosidad vuelve a darle voz a mi niño interior y decido crear mi propio espacio donde poder respirar, vivir y realizar fotografía, sin importar las inclemencias del tiempo, un sitio donde poder atender a mis clientes, donde poder reunirme con compañeros, trabajar en mi día a día, investigar sobre nuevas formas de iluminar, de hacer fotografía, con mis propios recursos, creando mis propios escenarios, fondos, esquemas de luz, en definitiva, construyendo una nueva fotografía para mis clientes.

De esta manera, además, podría dar continuidad a las parejas que han realizado su reportaje de boda conmigo, porque después vendrían otros grandes momentos de su legado. El embarazo, los primeros pasos de su pequeño, o incluso esos buenos momentos del primer cumpleaños, una navidad para recordar o simplemente porque queréis regalar una foto familiar a alguien importante en vuestras vidas.

Y así fue, encontré el lugar perfecto para poder seguir desarrollando mi fotografía, mi propio espacio. Conocí a José, el propietario del local que había visto en varias ocasiones en un portal de alquiler/venta y viendo las fotos del espacio sabía que era perfecto para lo que quería. Pasábamos un día por la puerta y vimos que estaban engrasando la persiana, así que preguntamos si podríamos verlo. Nada más entrar, me enamoró su pared de ladrillo y la altura y amplitud del espacio me hicieron decidirme pronto.

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